Cuidado de la piel y prevención de úlceras por presión en adultos mayores
Actualizado: hace 5 días
La piel es el órgano más grande del cuerpo y, con los años, se vuelve más fina, más seca y más sensible. Cuidarla no requiere nada complicado: se trata de pequeños gestos diarios, hechos con paciencia y cariño, que ayudan a que la persona mayor se sienta cómoda y protegida. En esta nota te compartimos ideas simples para el cuidado cotidiano de la piel y para prevenir las úlceras por presión, esas lesiones que pueden aparecer cuando una zona del cuerpo soporta presión durante mucho tiempo.
Por qué la piel necesita más atención con los años
Con el paso del tiempo la piel produce menos humedad natural y se recupera más lentamente de golpes, roces o irritaciones. Por eso es común que se reseque, que pique o que se lastime con facilidad. Si además la persona pasa muchas horas sentada o en cama, algunas zonas, como el sacro, los talones, las caderas y los codos, reciben presión constante y necesitan una mirada atenta.
La buena noticia es que la mayoría de estos problemas se pueden prevenir con rutinas sencillas y con un ojo entrenado para notar los primeros cambios.
Rutina diaria de cuidado de la piel
Un baño o aseo con agua tibia, no muy caliente, y con jabones suaves ayuda a no resecar la piel. Conviene secar con toques suaves, sin frotar, y prestar especial atención a los pliegues: debajo de los brazos, entre los dedos, en la ingle y debajo de las mamas, donde la humedad puede irritar.
Después del baño, una crema hidratante sin perfumes fuertes, aplicada con un masaje suave, mantiene la piel flexible. Es útil hacerlo todos los días, sobre todo en invierno, cuando el aire seco y la calefacción resecan más.
También ayudan la ropa y la ropa de cama de telas suaves, como el algodón, sin costuras gruesas ni arrugas que marquen la piel, y mantener las uñas cortas para evitar rasguños. Beber líquidos a lo largo del día y mantener una alimentación variada contribuyen a que la piel esté en mejores condiciones.
Cómo prevenir las úlceras por presión
Las úlceras por presión aparecen cuando una zona de la piel soporta peso o roce durante demasiado tiempo y la circulación en ese lugar se ve afectada. Para prevenirlas, lo más importante es aliviar esa presión con regularidad.
Si la persona pasa mucho tiempo en cama, es recomendable cambiarla de posición con frecuencia, apoyándola alternadamente de un lado y del otro, y usando almohadas o cojines para evitar que los huesos se toquen entre sí o que los talones queden apoyados directamente sobre el colchón. Si pasa mucho tiempo sentada, conviene animarla a cambiar de postura, inclinarse o levantarse un momento cada tanto, siempre que pueda hacerlo con seguridad.
Existen colchones y almohadones especiales que ayudan a repartir la presión. Un profesional de la salud puede orientarte sobre cuál conviene en cada caso. Mantener las sábanas bien estiradas, sin arrugas ni migas, y la piel limpia y seca también hace una gran diferencia.
Qué observar y cuándo consultar
Mirar la piel todos los días, con calma y respeto por la intimidad de la persona, permite detectar cambios a tiempo. Prestá atención a zonas enrojecidas que no se aclaran al aliviar la presión, a áreas más calientes o más duras que el resto, a ampollas, heridas o dolor en un lugar puntual.
Si ves alguno de estos signos, aliviá la presión sobre esa zona y consultá a un profesional de la salud lo antes posible. No es necesario alarmarse: cuando se detectan a tiempo, los cuidados suelen ser más simples. Recordá que cada persona es distinta y que cualquier recomendación médica debe adaptarse a cada caso por un profesional.
Acompañar con respeto y cariño
Estos cuidados son también momentos de cercanía. Conversar mientras se aplica la crema, preguntar si algo molesta o duele y respetar los tiempos y el pudor de la persona hace que el cuidado sea una experiencia de confianza y no solamente una tarea.
En Residencia Santa Bernardita sabemos que cuidar la piel y prevenir las úlceras por presión lleva tiempo, atención y constancia, y que no siempre es fácil hacerlo solo en casa. Si te surgen dudas o querés conversar sobre cómo acompañar a tu familiar, estamos para ayudar: podés escribirnos o visitarnos y con gusto te escuchamos y te orientamos, sin ningún compromiso.
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