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Señales tempranas de deterioro cognitivo: cómo reconocerlas y qué hacer

6 oct
3 min de lectura

Actualizado: hace 5 días

Todos nos olvidamos las llaves o el nombre de alguien de vez en cuando, y eso no significa que algo ande mal. Sin embargo, cuando notamos cambios que se repiten en un ser querido mayor, es normal que aparezcan la preocupación y las dudas. Saber qué observar, y cómo acercarse al tema con cariño, puede marcar una gran diferencia. En esta nota compartimos algunas pautas simples para familiares y cuidadores.

Qué es parte del envejecimiento y qué merece atención

Con los años es habitual que la memoria sea un poco más lenta: tardar en recordar una palabra, olvidar dónde dejamos los lentes o necesitar más tiempo para aprender algo nuevo. Eso suele ser parte natural del envejecimiento. Lo que conviene observar son los cambios que se repiten, que son nuevos para esa persona y que empiezan a interferir con su vida diaria.

Una buena pregunta para hacerse es: ¿esto le pasaba antes o es algo nuevo? ¿Le está complicando hacer cosas que siempre hizo con soltura? Si la respuesta es sí, vale la pena prestar atención sin alarmarse.

Señales que conviene observar

Ninguna señal por sí sola permite sacar conclusiones, pero estas son algunas que suelen mencionarse como motivo para consultar:

  • Olvidos que se repiten y afectan lo cotidiano, como preguntar lo mismo varias veces en un rato o no recordar conversaciones recientes.

  • Dificultad para tareas habituales: manejar el dinero, seguir una receta conocida, tomar la medicación o llegar a un lugar de siempre.

  • Desorientación en el tiempo o en el espacio, por ejemplo confundirse de día o perderse en un barrio conocido.

  • Cambios en el lenguaje, como cortarse en medio de una frase o no encontrar palabras corrientes.

  • Cambios de ánimo o de carácter: más apatía, irritabilidad inusual, desconfianza o retraimiento de actividades que antes disfrutaba.

  • Objetos guardados en lugares insólitos o dificultad para tomar decisiones que antes resolvía sin problema.

Muchas de estas situaciones también pueden deberse a causas que se pueden tratar, como problemas de sueño, tristeza, efectos de algunos medicamentos, déficit de vitaminas o dificultades de audición y visión. Por eso la consulta profesional es tan importante: nadie debería quedarse con una suposición.

Cómo conversar con tu familiar sin generar angustia

Abordar el tema puede ser delicado. A nadie le gusta sentir que lo evalúan o que dudan de su capacidad. Algunas ideas que ayudan:

  • Elegí un momento tranquilo, sin apuro ni público, y hablá desde el cariño: “Noté que últimamente te cuesta un poco más, ¿cómo te estás sintiendo vos?”.

  • Escuchá su mirada antes de dar la tuya. Muchas personas ya notaron los cambios y temen decirlo.

  • Evitá corregirlo o confrontarlo con cada olvido. Es mejor acompañar que señalar.

  • Proponé la consulta médica como un chequeo general más, algo que se hace para cuidarse, y ofrecete a acompañarlo.

Qué hacer y cómo acompañar en el día a día

El primer paso es una consulta con el médico de cabecera o con un especialista, que podrá evaluar cada caso y descartar o tratar otras causas. Cada situación es distinta y solo un profesional puede orientar con certeza.

Mientras tanto, hay cosas simples que ayudan: mantener rutinas estables, usar un calendario o una pizarra visible con las actividades del día, dejar los objetos de uso frecuente siempre en el mismo lugar y favorecer la actividad física suave, la conversación y los pasatiempos que a la persona le gusten. Mantenerse activo y en contacto con otros suele hacer bien al ánimo y a la mente.

Y no te olvides de vos: acompañar a alguien en este camino puede ser cansador. Pedir ayuda y compartir la tarea con otros familiares es parte de cuidar bien.

No están solos en este camino

Notar estas señales no es motivo para asustarse, sino una oportunidad para acompañar mejor, con información y con cariño. Cuanto antes se consulta, más herramientas hay para cuidar el bienestar de la persona y la tranquilidad de la familia.

En Residencia Santa Bernardita acompañamos a adultos mayores y a sus familias todos los días, con un trato cercano y respetuoso. Si tenés dudas sobre cómo ayudar a un ser querido o simplemente querés conversar sobre el tema, estamos para ayudarte.

Residencia Santa Bernardita, en el Prado

Somos un hogar para señoras mayores en el Prado, Montevideo, a pasos del Jardín Botánico, con cuidado las 24 horas desde 1998. Conocé cómo son los ingresos, nuestro Centro Diurno o escribinos por WhatsApp al 091 311 474 para coordinar una visita.

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Av. 19 de Abril 1140 -  Montevideo Uruguay

Hogar para la Tercera Edad. Sólo de señoras.

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